sábado, 18 de febrero de 2012

Señales de miseria, y no quedaba más que seguir detrás de la lluvia tratando de divisar todo lo que pudo y no fue, una guitarra y un par de fantasmas me acompañan mientras camino con este cobertor echo a base de recuerdos, la nieve y la lluvia calaban en mi mente, mis huesos temblaban y mis cansados brazos aunque queriendo no podían encumbrar el viaje una vez más, la pasión encausada hacia el dolor, el café de mala muerte que poco y nada ayudaba a capear los oscuros momentos, el lúgubre sonar de las cuerdas de nylon de esta vieja guitarra de roble a mal traer.
pasaban los días y el frío no pasaba.. pasaban los años y el desencanto con el mundo seguía intacto, miraba las paredes y el veneno en sus bocas seguía teniendo el mismo sabor a azufre, semen y cianuro , pasaban las ideas y cada una tenía menos sonrisas que la anterior, pasaba mi vida frente a mis ojos y seguía respondiendo las mismas 5 preguntas que el hombre aún no puede responder.. a la vuelta de la esquina la gente no podía más con los 40 grados de calor a plena sombra,

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