sábado, 12 de noviembre de 2011

Que mueran los clásicos

Así es, que mueran los clásicos, que se quemen en mi odio, que se ahoguen en la maldita fama que los sustenta, que se los coma la tierra, que Cervantes se retuerza junto al bastardo de Don Quijote, y que todo aquel que sustentó la idolatría a la nada sea enterrado 15 pisos hacia abajo con el peso de sus palabras sobre ellos, ¿Podrías contra tanta hipocresía?.
Que se mueran los clásicos, por años hemos tenido miedo a mirar más adelante por una idolatría que a nada nos lleva, nos coarta la pasión, nos coarta la naturaleza del ser, la expresividad y lo más puro de cada persona .. espero que las estructuras establecidas se quemen y nos permitan avanzar un poco más, somos ciegos que quieren ver arder fuego, piromanos queriendo utopías, queriendo que los antiguos dadaístas tiemblen de miedo al escucharnos.
Cuando me planteé esto por primera, y vi tanto hipócrita suelto lamiendo botas de poetas pedantes, me confirmé a mi mismo que realmente lo que nos mueve secretamente es lo bizarro, lo profano y lo perverso. 


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